La Llegada a casa del Recién Nacido



El júbilo de llevar al niño a casa puede verse restringido por muchos detalles mezquinos. He aquí algunas de las cosas más o menos irritantes que los padres deben afrontar resignadamente cuando se disponen a abandonar el hospital.


·      Detalles del egreso. El papeleo del hospital debe quedar completo. Generalmente, el padre puede ocuparse de esto, aunque ahora muchos hospitales envían a un miembro de su personal administrativo a la habitación de la madre para que ella misma  pueda encargarse de disponer lo necesario.
·       Sistemas del hospital. La mayoría de los hospitales no limitan las visitas del padre pero no permiten las de los niños de corta edad. Algunos hijos pequeños ansían el momento de reunirse con su madre, pero tienen que reprimirse porque lo prohíbe el reglamento del hospital. A la madre por lo regular se le proporciona una silla de rueda (le guste o no) para salir del hospital, y en el trayecto no se le permite tener contacto alguno con sus hijos mayores. Aun cuando hay muchos argumentos tan como humanitarios contra estas medidas, el reglamento existe y debe antemano.
·        Regalos superfluos. Muchas personas son dadas a entregar a los padres paquetes de regalos para que los lleven a casa con su nuevo hijo. Si bien algunos de los artículos pueden ser útiles, son más los superfluos. Aunque sean obsequios, a la larga pueden costar mucho y sembrar la semilla de malos hábitos. Nosotros hemos dedicado horas enteras a descartar personalmente muchos de los artículos incluidos en esos paquetes.
Llegada a casa del Recién Nacido

Un paquete de tipo usual contiene lo siguiente:
·         Fórmula láctea. Este es un excelente obsequio si se ha decidido alimentar al niño con biberón. Es un regalo práctico que puede almacenarse bastante tiempo. Sin embargo, si los padres se han decidido por la lactancia artificial, deben recordar que las fórmulas en polvo son más económicas y comprobar en su supermercado cuál es la más barata. (Probablemente la muestra no corresponda a ésa.) No hay ninguna diferencia entre las principales marcas actualmente disponibles en el mercado.
·         Lociones, cremas y aceites. La madre puede conservarlos y usarlos ella misma, si le gustan las lociones, las cremas y los aceites. La mayoría de los recién nacidos no necesitan estos preparados. Nosotros no recomendamos ningún producto para la piel de los lactantes. Aun cuando algunos preparados ofrecen protección contra el exantema del pañal, deben evitarse una vez que éste se ha establecido, ya que impiden la aireación de la piel y, por consiguiente, lo prolongan.
·         Talcos. Los talcos especiales para recién nacidos se han usado desde hace siglos. Pero la mejor forma de conservar secas las asentaderas del lactante es secarlas frecuentemente con un paño. Apenas se orina el niño desaparece el efecto de los talcos. Estos ayudan a absorber la transpiración que se acumula debajo del pañal. Si usted decide entalcar al niño, viértase un poco en la mano ahuecada y después extiéndalo sobre la región glútea de su hijo. Si lo espolvorea desde medio metro de altura, envolverá al niño en una nube de talco; esto es peligroso porque el recién nacido puede inhalar algunas partículas. Se ha señalado a los talcos como causantes de enfermedades graves del pulmón. Los talcos se deben emplear con precaución o evitarse.
·         Hisopos para los oídos. Estos hisopos, provistos de algodón en los extremos, no deben usarse jamás para asear el interior de los oídos de un niño. La cerilla que se produce en el conducto auditivo tiene un propósito y, por lo regular, sólo constituye un problema cuando se apisona precisamente con estos hisopos. Se aconseja a los padres no introducir ningún objeto en el conducto auditivo de los niños.
·         Vitaminas. Sin excepción, las fórmulas lácteas están enriquecidas con todas las vitaminas necesarias para el crecimiento y desarrollo del niño, e incluso con algunas más. Las madres que optan por amamantar a su hijo sólo necesitan administrarle un suplemento de vitamina D.
·         El retorno a casa en auto. La causa principal de mortalidad infantil en muchos lugares del mundo son los accidentes, en especial los automovilísticos. El automóvil representa, valga la generalización, un riesgo mayor que las enfermedades infecciosas y el cáncer juntos. La madre quizá desee llevar al niño en brazos mientras regresa del hospital a casa, pero esto no es lo más conveniente para nadie. El padre, que lleva el volante, suele estar muy emocionado por el hecho de que su nuevo hijo va a llegar a casa por primera vez; debido a ello está menos atento que de costumbre a los posibles peligros durante el trayecto. Hay casos sabido de varios accidentes trágicos en estas circunstancias. Los padres deben disponer de un portabebé para usarlo en el traslado del recién nacido a casa.
·         El arribo a casa. Finalmente, al llegar a casa, usted como madre necesitará tiempo para atenderse, para cuidar del recién nacido y para demostrarles cariño a sus demás hijos, que están ansiosos de comprobar que usted aún los ama. Estos son los puntos más importantes en su agenda. Los contactos con los parientes y amigos son secundarios. Si una amiga o una pariente se ha prestado a pasar algún tiempo con usted, se aconseja que la ayuden con los quehaceres de la casa y la dejen en libertad para dedicarse a sus hijos. Las parientes bien intencionadas a menudo se interponen entre usted y sus hijos mayores, quienes necesitan que usted y también la abuela, les aseguren que todavía los aman.

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